Entrada parte del blog La mazorca que busca expandir miradas diversas del mundo que habitamos. Un mundo donde quepan muchos mundos.
La partería como actora social en la defensa y fomento de la autonomía corporal
Por: Andi Mar Valadez Castañeda, Enfermera Obstetra y Partera Profesional.
En México existen diversos caminos para convertirse en partera, así tenemos parteras tradicionales, parteras en la tradición, parteras profesionales y parteras autónomas; así mismo existen diversas clasificaciones en el mundo parteril, por lo que puedes encontrar diferentes apellidos que acompañe la palabra partera: comunitaria, tradicional, indígena, profesional, urbana, autónoma, contemporánea, etc. Debido a esta amplia gama de formación en ocasiones resulta complicado crear comunidad y redes dentro del mundo de la partería, por lo que lo más común es encontrar organizaciones de parteras que compartan un mismo camino de formación.
Sin embargo, algo en lo que convergen todas las parteras es en la defensa de la partería tradicional como el camino madre de formación de todas las demás parterías; la partería no existe sin las parteras tradicionales, por lo que es importante abogar por su reconocimiento social y legal.
A pesar de todo el movimiento de desprestigio y miedo, las mujeres siguen escogiendo la atención con parteras y hay una razón de peso para ello: reconocen la vulnerabilidad que habita en los cuidados y la autonomía de los cuerpos que se cuidan. Es así como actualmente podemos hablar de la partería como una apuesta política y feminista en la recuperación de territorios, refiriéndonos al territorio físico, las comunidades, con todos sus saberes y tradiciones, pero también a la defensa y apropiación de nuestros cuerpos y sus procesos.
Socialmente ha existido un binarismo entre el espacio público y privado, donde generalmente lo público es habitado por lo masculino, el hombre (vida social, económica, educativa, etc.), y el espacio privado que corresponde a lo femenino, las mujeres (los cuidados, el hogar, la crianza, el embarazo, parto y todo lo relacionado a la vida sexual y reproductiva). Desde tiempos prehispánicos la partería se afianzó como un asunto de mujeres por el rol que cumplían como cuidadoras, sin embargo, sucede algo curioso con la partería, pues a pesar de que a simple vista podría creerse que perpetúan estereotipos de género, la verdad es que constantemente desafían este binarismo entre los espacios púbico y privado.
Las mujeres, las parteras tradicionales/indígenas/comunitarias, fueron las primeras en dominar el conocimiento que rodea a los cuerpos, la anatomía humana, sus procesos fisiológicos y sus cuidados correspondientes, sin embargo, estas mujeres pioneras en su campo fueron desplazadas por la entrada de los médicos hombres y su visión controlada, generalizada y reduccionista de los cuerpos femeninos y sus procesos. Iniciando así toda una ola de desprestigio hacia las parteras, acusándolas de mala praxis y de no ser lo suficientemente letradas para ofrecer sus servicios y por lo tanto representar un peligro para las mujeres y bebés que atendían y acompañaban.
Este desprestigio desafortunadamente sigue permeando en la sociedad, a mayor o menor medida, sin embargo, la partería ha persistido en la clandestinidad, gracias a la perseverancia de tantas parteras abuelas y a mujeres que siguen confiando en sus cuerpos, procesos y el saber ancestral de las parteras. Porque si bien la partería no existe sin alguien que la ejerza, las parteras no existirían sin las mujeres que las buscan, que desean una atención más humana, considerada y centrada en sus necesidades y corporalidades.
Las mujeres se acompañan, se cuidan y establecen redes de apoyo entre ellas y las comunidades cuando la partería hace parte de su cultura y de sus creencias. De esa manera, existen prácticas de sororidad que se establecen en la gestación, el parto, el postparto, la menstruación, la sexualidad, la menopausia, etc., y que representan otra forma de cuidado, reconocimiento y confianza de la mujer hacia la partera, de la partera hacia la mujer y de las mujeres hacia sus propios cuerpos.
La partería entiende al cuerpo femenino como un territorio de lucha; de lucha por el conocimiento y reconocimiento de nuestras partes anatómicas, de lucha por la recuperación del poder sobre el cuerpo y las decisiones que tomamos respecto a él y sus procesos, de lucha por retomar el cuidado de nuestros propios cuerpos reconociéndolos como diversos.
“…Las mujeres que paren en sus casas y escogen la atención con parteras para sus procesos también son feministas, son guerreras, porque aún viviendo en un mundo patriarcal, aún sabiendo que van a ir a un lugar y nos les van a entregar el certificado de nacimiento y que las van a regañar por parir en casa, siguen tomando la decisión consciente de parir en casa, y créanme, que, para mí, no hay grito tan fuerte del feminismo como eso, apoderarnos de nuestro cuerpo y decir ¡Es mi cuerpo! ¿Por qué alguien tiene que venir a decidir a dónde tengo que ir a parir?, Sí, miren a estas mujeres como feministas, miren a las parteras como feministas pioneras, como esas mujeres que están luchando todos los días para que nos reconozcan y respeten nuestro trabajo, porque sí, la partería es un trabajo”.
Estela Hernández, Partera tradicional indígena de Aquizmón en la inauguración de la exposición “Partería Tradicional: vida, cultura y territorio”, 2024.
La partería tradicional es un compromiso cultural en la defensa por la autonomía corporal femenina y una lucha por reconocer los cuidados como trabajo merecedor de remuneración justa, tanto en lo económico como en su rol social en la sobrevivencia de la especie humana.
Elegir la partería es elegir confiar en tu poder como mujer, en el poder de tu cuerpo, pero también es elegir seguir luchando y reconocer a todas esas mujeres que nos antecedieron y se enfrentaron a la discriminación, malos tratos y violencias estructurales encaminadas a la desaparición de la partería y todo lo que representan para las mujeres.
Andi Mar Valadez Castañeda, afromexicana y mi feminista interseccional. Profesionalmente Licenciada en Enfermería y Obstetricia egresada de la actual Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNAM, con estudios en Partería a través de parteras autónomas, profesionales y tradicionales, afiliada a la Asociación de Parteras Profesionales. Fundadora de «Somos Tribu: Obstetricia y Partería» donde se brindan servicios de salud sexual y reproductiva como: acompañamiento prenatal, atención y acompañamiento de parto en casa, interrupción voluntaria del embarazo, colocación y retiro de métodos antifecundativos, consultas de consejería sexual y menstrual, entre otros servicios.
Partería: modelo integral de atención a la vida – Parte I

