Menstruación en Situación de Calle

Entrada parte del blog La mazorca que busca expandir miradas diversas del mundo que habitamos. Un mundo donde quepan muchos mundos.

Por: Lorena Emilia Paredes González*, Educadora de calle y activista menstrual. 

Cecilia es una mujer que vive en las calles de Ciudad de México desde que tiene memoria. Entre sus relatos, se estima que llegó a la calle entre los tres y cinco años de edad, no lo recuerda con exactitud. Junto con su hermano mayor, ha tratado de sobrevivir, y aunque no le ha ido bien, dice con orgullo: «Este año cumplo mis 18 años, ya sobreviví 15 años».

Para Cecilia, al igual que para miles de mujeres en todo el mundo, hablar sobre su relación con la menstruación resulta difícil. Pero, ella dice, «el pedo no es hablar del periodo, lo que pasa es que es hablar de todo lo que me ha pasado por estar en mis días». Esos relatos, que son muchos y extensos, narran las violencias e injusticias que ha vivido en los últimos seis años, más o menos, pues no sabe bien cuándo le empezó a «bajar». Tampoco recuerda cómo aprendió a gestionar su menstruación, pero lo que sí sabe es que «es muy difícil acceder a toallas y papel higiénico».

Sabemos que las personas en situación de calle viven en condiciones precarias, resultado de complejos procesos individuales, familiares, sociales e históricos. Estas personas llevan su vida cotidiana en la calle, viven y sobreviven en los espacios públicos. Cuando empecé a trabajar con mujeres que viven en las calles, hace 10 años, una de las últimas preguntas que me hice fue: ¿cómo viven la menstruación las mujeres en situación de calle? Cuando lo planteamos en Psicocalle Colectivo, empezamos a incluir ese tema en nuestros recorridos de calle; así le llamamos cuando salimos a visitar a las personas que se reúnen y pernoctan en diferentes «puntos de calle». En estas ocasiones, llevamos información sobre el uso de sustancias psicoactivas, juegos, comida y algunos insumos para la higiene personal y ropa. 

Empezar no fue fácil ¿cómo hablaríamos de la menstruación? ¿qué les diríamos? Poco a poco fuimos sumando estrategias, al inicio basadas en la promoción de la salud, pues la salud pública era una mirada que teníamos cercana, pero luego transitamos al activismo menstrual. Actualmente, nos encontramos entre el activismo y la educación menstrual, ocupando cualquier espacio académico y comunitario para hablar de cómo viven su menstruación las mujeres en situación de calle. Y cuando vemos la oportunidad, repartimos toallas para la gestión menstrual, papel higiénico y llevamos siempre con nosotras un esquema de vulva y útero, sencillos, pero que han resultado de mucha ayuda en el trabajo comunitario sobre la banqueta.

La falta de acceso o acceso limitado a productos para la gestión menstrual se conoce como pobreza menstrual, término definido por la OMS. Esto se traduce en la incapacidad de adquirir productos menstruales debido a restricciones económicas. Esta pobreza se suma a la violencia de género que se vive en las calles, pues al estar menstruando, las mujeres son excluidas de los espacios de pernocta, enfrentan violencia física y verbal por mancharse la ropa y carecen de un espacio digno donde lavarse y descansar. Enfrentan una mayor exposición a la violencia estructural, la criminalización de la pobreza y la persecución policial. La violencia de género se manifiesta de manera especialmente cruda en este contexto, con situaciones de abuso y violencia intrafamiliar.

Nuestro estudio en Ciudad de México reveló que estas mujeres emplean estrategias de adaptación y resistencia para enfrentar los desafíos relacionados con la menstruación, como intercambiar entre ellas productos menstruales por comida o ropa, buscan espacios privados y recurren a métodos tradicionales para lidiar con los problemas de salud menstrual, como los cólicos y/o usan trapos que van juntando todo el mes para recolectar el fluido, siendo una alternativa económica para las toallas desechables, aunque tampoco tienen dónde lavar esos trapos, presentando un sinfín de infecciones y complicaciones de salud. Acceder a servicios de salud adecuados se convierte en un desafío adicional para estas mujeres, quienes enfrentan dificultades para recibir atención médica principalmente debido al estigma social y la discriminación.

Hay mucho que hacer. Ya sabemos que repartir toallas desechables no soluciona el problema estructural, pero como nos han comentado las mujeres que conocemos, «alivia mucho en esos días». Además, necesitamos empezar a trabajar en serio desde la educación menstrual con programas educativos sensibles a las necesidades de las mujeres en situación de calle. De esta forma, se vuelve una herramienta fundamental en esta lucha.

Como lo personal es político, es imperativo que las políticas públicas aborden estos problemas de manera integral. Se requieren medidas específicas para proteger los derechos y la dignidad de las personas en situación de calle, incluyendo el acceso gratuito a productos menstruales y servicios de salud.

Finalmente, escribir sobre la menstruación en 2024 es hablar de una lucha de visibilización que se ha organizado desde hace años. Activistas y educadoras menstruales nos sumergimos en esta lucha, apostando por la visibilización y la educación menstrual. Porque un día nos cuestionamos por qué algo tan natural y parte de la vida de las mujeres y personas que menstrúan debe ser ocultado.

En el Día Internacional de la Visibilidad Menstrual, el 28 de mayo, y durante todo el mes, miles de mujeres en todo el mundo realizan actividades para promover la educación menstrual. Es así como, paso a paso, todas juntas, luchamos por poner fin a las violencias y la pobreza menstrual. Porque hablar de menstruación en situación de calle es hablar de derechos humanos, igualdad de género y justicia social. Es hora de romper el silencio y construir un mundo donde todas las personas, independientemente de su situación, tengan acceso a la dignidad menstrual que merecen.

Lorena Paredes*
Originaria de la Lagunilla, CDMX. Doctora en Antropología Física, Psicóloga de formación, Educadora de calle y activista menstrual. 
Contacto: lorena.paredes.glz@gmail.com  
Instagram: @lorena_emilia_paredes @Psicocalle_Colectivo  

Publicado por ARTEL-NATIV

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